Lore: El descubrimiento de la Crematoria

crematoria

Diario de investigación de la Magistri Quelariel de Lunargenta.

Juro que si supiera donde estoy, os lo diría. Lo último que recuerdo es que fui hasta Cavernas del tiempo, para intentar investigar sobre los cambios que ha sufrido Draenor debido a la intervención de Garrosh en esa línea temporal, y cuando iba a dirigirme a un vigía bronce…

¡Me ha estornudado encima!

Estoy segura que me ha hecho saltar en el tiempo. No sabía que los dragones podían teletransportar gente en el espacio-tiempo solo con un resfriado.

Sin embargo, ¿en qué época estoy?

Parecen tierras de cultivo. Quizás esté en Trabalomas, creo que a lo lejos veo el mar, en dirección sur. Y hay bastantes árboles. Aunque todo está mucho más verde que en mi plano temporal, creo que reconozco bastante bien la orografía. Hacia el norte creo que veo “Los Dedos”.

¿Y si sigo este camino?

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¡Por todos los Titanes! Costasur está intacta. Debo estar en una época anterior a… la tercera guerra quizás, pero en qué punto de la segunda me encuentro no sabría decirlo.

Debería disfrazarme, no debe ser muy común encontrar elfas de sangre en esta época. Es más, mi pueblo aun se hace llamar Altos elfos. Veo acercarse a dos hombres, altos, con vestimentas zahories. Una de ellas violeta. Seguro pertenece al Kirin Tor. Me pregunto si podría presentarme y decirle quien soy… No, eso cambiaría el continuo espacio-tiempo. No puedo advertirles de la tercera guerra, eso no estaría bien.

-¿Y qué opina el Kirin Tor de la Nigromancia?

-Eso no te concierne Helcular, ya que no eres ni del Kirin Tor, ni un nigromante.

Un segundo… ¡ESE ES KEL’THUZAD! Y el que le acompaña es Helcular…. No, no puedo intervenir. Les reconozco, les vi alguna vez en Dalaran… Podría salvar Azeroth con solo un hechizo.

No, aléjate, sigue caminando, aléjate de la tentación.

Está bien, intentaré pasar desapercibida, hasta que el hechizo del dragón se invierta, o encuentre la manera de volver. Quizás acercándome a esos campesinos que están hablando.

-¿El Príncipe Arthas? Por favor. Se pasa todo el día detrás de la Hija de Valiente, por lo que he oído. El chico tiene más en su cabeza que los asuntos de estado, te lo digo yo.

-No estoy tan segura. He oído que se le ha instruido como paladín. Terenas espera que la Mano de Plata pueda enseñarle algo de disciplina. Si alguien puede enderezar a Arthas, ese es el viejo Uther.

-Sí, eso es cierto. Uther… él si es un verdadero héroe para el pueblo.

Vaya, vaya. De que cuchicheos se entera uno. Según acabo de escuchar, la Segunda guerra ya ha terminado. Arthas debe tener ahora como 17 o 18 años, y si ya está en la Mano de Plata, ¿habrá dejado ya a Jaina?

Voy a seguir curioseando…EH!!! Malditos críos, mirad por donde corréis!!!

-Corre Renault, ni caso a esa vieja!!

¿Me ha llamado vieja? ¿Esa criaja de pelo blanco me acaba de llamar vieja? …Espera… ¿Renault? Renault Mograine… ¡El hijo de Alexandros Mograine! Me acabo de topar con el hijo traidor de uno de los más grandes paladines de Azeroth, el primer portador de la Crematoria. Campeón de La cruzada Argenta, incluso antes de su fundación, a la cual inspiró.

Kel’thuzad y Helcular están acercándose a mí. Cada vez tengo más ganas de explotarlos con una bola de fuego. Aléjate más. Quizás en la posada encuentre un poco de tranquilidad, y algún cotilleo más.

Aquí hay mucha gente… Muchos paladines, diría más bien… ¿Quienes serán?

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-Bajad la voz, hay extraños rondando. Hermanos y hermanas, os he convocado para hablar del destino de Lordearon.

Estoy apenas a dos mesas, pero casi no los oigo. Son paladines, y por lo que veo no unos cualquieras. Hay dos que quizás sean sacerdotes.

-Oigo cosas…cosas que no deberían ser. Los muertos se levantan… No-muertos, de las tierras heladas del norte. Se han perdido ciudades enteras… yo… he oído que Rasganorte se ha perdido.

La amenaza de los no-muertos ya se está haciendo potente en Lordaeron. Si los paladines ya sabían sobre ellos, ¿Por qué no estuvieron más preparados?

-Me he enfrentado antes a no-muertos. Son máquinas despiadadas de matar, sin emociones ni compasión.

Otro de los presentes, también un paladín, por la armadura que lleva, le contesta.

-Yo también he luchado contra los no-muertos. Como reino, estamos mal preparados para resistir su ataque.

Y un tercero, en la cabeza de mesa, también interviene.

-¿Que propones, Mograine?

Ha dicho Mograine. Ya no hay duda. La presencia del pequeño Renault en las afueras de la posada me podía dar una idea de lo que me encontraría aquí, o mejor dicho, a quien encontraría, pero nunca imaginé que podría presenciar un momento tan importante de la historia.

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-¿Proponer? Propongo que nos preparemos, Arcanista Doan. Que preparemos a nuestros seres queridos, familia y amigos para la posibilidad de un holocausto de los No-muertos. Y también está esto.

Ha sacado un cofre que tenia bajo la mesa. Y lo ha abierto. Oh… eso es….

-¡por la Luz! ¿Qué es eso?

-He tenido este artefacto en mi poder por 10 años, Abbendis. Desde la cumbre de rocanegra.

OH, vaya, la conocida como Alta General Abbendis, dirigente de la Cruzada Escarlata, y fallecida durante las campañas de Rasganorte, aquí es una moza de lo más inocente. ¿Cómo pudo la Cruzada convertirla en aquel ser lleno de rabia, incapaz de ver la corrupción de su orden y de ella misma?

-Los arranqué de las manos de un taumaturgo oscuro, un teniente orco… Es de su mundo. No os acerquéis mucho, una vez lo toqué. Solo una vez, y nunca más. Los recuerdos de aquel día aún perduran.

Se ha quitado el guantelete y está mostrando la mano. Tiene toda la mano y brazo con una grave herida, como una gran quemadura. Sigue hablando.

-Supongo que este objeto es una encarnación viviente de las sombras. La oscuridad. Es una manifestación. Un vacío.

-No veo como puede ser este artefacto maligno relevante para los No-muertos. Debemos destruirlo, Mograine.

Acabó de intervenir otro de los presentes. Un sacerdote, algo más joven que el resto.

-No, Isilien, es muy relevante. Dejadme haceros esta pregunta hermanos y hermanas. ¿Puede existir el bien sin el mal? ¿Puede haber luz sin oscuridad? Y, si la respuesta es no ¿Puede ser posible que, porque este artefacto existe, también los haga su contrario? ¿Podéis imaginar lo que la manifestación física de la luz podría hacer contra los no-muertos?

-¡Tonterias, Mograine! Debemos destruirlo.

El tal Isilien ha lanzado un hechizo de luz contra el artefacto, una punición quizás. El artefacto no se ha inmutado. Es más, ha absorbido el hechizo. Eso ha parecido perturbar mucho a todos los presentes. El primero en hablar vuelve a ser Mograine.

-¡Ha consumido la Luz!

-Imposible.

Dice el segundo paladín, de edad parecida a Mograine.

-Mira, Tirion, se está atenuando. Su color… está cambiando.

¡Tirion! ¡Tirion Vadin! El paladín que me faltaba. ¡El fue otro de los presentes en el descubrimiento de la Crematoria!

tirion

Todos los presentes, Mograine, Torio, Doan, Abbendis, Isilien, lanzan hechizos de luz contra el objeto. Todos los hechizos son consumidos por el. Todos. Hasta que el cambio se hace completo. El material del que está hecho la Crematoria se acaba de descubrir aquí, en una posada en Costasur. En mitad de la nada. Mograine parece exultante.

-¡Será posible! ¿Será esto lo que yo buscaba? Debo saber… Y lo sabré.

Con su mano herida ha vuelto a tocar el artefacto. Un halo de luz ha irradiado su brazo entero. Parece como si lo rodease por completo. Ha retirado la mano.

-Es… es… es hermoso. Lo que sentí mientras lo tocaba. La luz fluía a través de mi, y yo a través de ella. Ha sanado mi alma.

-Tu mano, se ha curado.

Isilien está en lo cierto. La mano de Mograine se ha curado por completo al tocar el artefacto. Mira solemnemente a todos los presente y con sus dos manos sanas cierra el cofre y deja el artefacto dentro.

-No volvamos a hablar de este día. Nuestros enemigos son muchos. No tienen por qué saber que tenemos tales artefactos en nuestro poder. Lo he visto… De este cristal bendito forjaremos un arma. Este arma tendrá en su interior un pedazo de cada uno de nosotros. Y cuando se use contra los No-muertos, los desterrará… y a su paso solo dejará cenizas.

-La crematoria.

Tirion acaba de bautizar el arma más poderosa de todos los tiempos.

-La crematoria.

Repiten los demás.

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Quizás a primera vista no se comprende la importancia de este hecho. La crematoria fue, en manos de Alexandros Mograine, campeón de la Mano de Plata, e inspirador de la fundación de la Cruzada Escarlata, la más poderosa arma contra la plaga durante la tercera Guerra. ¿Que cambió entonces?

Su hijo.

Toda la Cruzada empezó a corromperse desde arriba el día que Saidan Darthrolan, uno de los primeros paladines en ser ungidos por Alonsus Faol, junto con Tirion y el propio Alexandros, fue asesinado por Balnazzar en Stratholome, el día que Arthas la purgó.

Escapando de la ciudad bajo la apariencia del Paladín Saidan, consiguió engatusar cada vez a más miembros de la Cruzada, hasta corromperlos, y hasta llegar a su hijo, Renault. Este le mató con su propia espada. Y el cadáver del Alto señor Alexandros Mograine fue alzado como caballero de la muerte por Kel’Thuzad, que no debe andar muy lejos de esta posada, si aun esta charlando con Helcular.

La Crematoria fue empuñada por el caído Alexandros mientras duró su No-muerte, hasta que por fin le llegó la redención gracias a su hijo menor, Darion Mograine, y un grupo de aventureros anónimos.

Darion recuperó el arma de su padre, y aun corrupta, la empuño hasta llegar a la catedral escarlata, donde su hermano Renault era Comandante de la Cruzada Escarlata. La espada reaccionó a la presencia del traidor, y el espíritu de Alexandros apareció de la hoja clamando venganza.

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La crematoria estuvo en manos de Darion, hasta que este consiguió purificarla mediante un acto de amor desinteresado, clavándola a sí mismo, para vencer a un ejército de no-muertos que atacaba la capilla de la Esperanza de la Luz, y que hubiese acabado con todos si no se hubiese sacrificado. Lejos de purificarla, Darion la siguió empuñando. Siguiendo los pasos de su padre, Kel’thuzad lo alzó como caballero de la muerte, de nuevo al servicio del Rey Exánime.

No fue hasta tiempo después cuando en una nueva batalla en la capilla de la esperanza de la luz, el mismo Darion, sin el velo de engaños que le hacia ser fiel al Rey Exanime Arthas, entregara la espada a Tirion, evitando que este fuera asesinado por Arthas, y purificando La Crematoria. La batalla se ganó gracias a ese sacrificio puro y desinteresado de Darion, que desde ese dia juró que, junto a la Cruzada Argenta, daría caza a Arthas y vengaría todo lo que les había hecho.

Pero de ese momento en adelante, sería Tirion Vadin, líder del Alba Argenta, de la Cruzada Argenta y nuevo Campeón de la Luz, el que empuñaría la espada Crematoria.

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